Al arte se lo debe concebir no solo como una actividad estética si no también comunicativa, ya que mediante su trabajo las personas somos capaces de expresar emociones, sensaciones, ideas y una visión personal del mundo, pues despierta nuestro poder imaginativo y fantasía que en definitiva termina formando nuestra personalidad, respeto, confianza y tolerancia hacia los demás.
La cultura estética es necesaria en las aulas, no porque hace más inteligentes a nuestros estudiantes, sino porque les permite adquirir una serie de rutinas mentales y competencias que van en armonía con el ser humano y a su vez son imprescindibles para el aprendizaje de cualquier otra disciplina escolar.
Es una actividad que no se limita a la ejecución de actividades fijas, sino que más bien sugiere la idea de que existen diferentes medios para desarrollar una misma habilidad, adquirir conocimientos y lograr actitudes a través de la formulación de interrogantes y la búsqueda de diferentes formas de resolver los problemas.
A este proceso interdisciplinar del tratamiento del área es al que la presente serie de cuadernos pretende apoyar de manera significativa, presentando contenidos que integran distintos lenguajes estéticos y expresiones artísticas, de tal manera que los estudiantes desarrollen prácticas que les permitan tocar, ver, oír, crear, sentir, moverse, hablar, opinar, convivir y participar de experiencias estimulantes tanto a nivel individual como colectivo.